
El petroleo se agota, el biodiesel no convence, y nos quedan pocas soluciones. Esto hace que los investigadores se coman el coco, y descubran cosas tan interesantes como esta. Unos investigadores de la Universidad de Yale han descubierto una bacteria denominada Gliocladium roseum que se alimenta de los álamos de La Patagonia, y cuyas excreciones son muy similares al diésel. Por supuesto, es solo un descubrimiento, y puede que nunca termine de ser más que eso, pero sería una buena manera de que las empresas se pusieran a plantar arboles en vez de talarlos.
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