Una interesante aplicación de las imágenes satelitales es la de mostrarnos cómo el Hombre es capaz de modificar la fisonomía del planeta Tierra en un lapso de tiempo muy breve. Las fotografías de satélite que vemos a continuación ilustran los profundos cambios sufridos en nuestro mundo en menos de treinta años, debidos principalmente a la actividad humana y sus consecuencias.
Los procesos naturales que modifican las características de nuestro planeta normalmente tardan varios miles de años en completarse, dando tiempo a la adaptación de las especies a las nuevas condiciones. En casos excepcionales, se producen ciertas catástrofes capaces de provocar extinciones masivas en grandes áreas. En demasiadas oportunidades, las intervenciones del ser humano sobre su entorno se pueden comparar a verdaderas mini-catástrofes: la acelerada transformación del planeta impide que muchas especies animales y vegetales puedan adaptarse, y son condenadas a una rápida e inevitable desaparición.
La División de Programas Ambientales de las Naciones Unidas ha elaborado un sitio web que contiene un Atlas digital de la transformación de nuestro ambiente con las principales alteraciones causadas por el Hombre y la Naturaleza en las últimas décadas. Con la ayuda de Google Maps, en el Atlas se señalan los cambios producidos en cientos de lugares de la Tierra. En cada punto se muestran dos imágenes satelitales con un promedio de treinta años de diferencia entre ambas, adjuntando una breve descripción de lo ocurrido.
Los resultados son elocuentes y de un hondo dramatismo. El análisis de las imágenes evidencia el efecto que la actividad humana provoca sobre nuestro ambiente, que en la mayor parte de los casos es tristemente negativo. Hemos seleccionado cinco puntos a manera de ejemplo; para observar el resto, les recomendamos visitar el sitio web del Atlas



Mar Aral - Uzbekistán, Kazajistán (1973-2004)
El nombre del Mar Aral proviene de la palabra “isla”, reflejando el hecho de que su vasta cuenca se asemejaba a una isla en medio de enormes desiertos carentes de agua. El Mar Aral llegó a ser el cuarto mar interior más grande del planeta; pero los problemas comenzaron en las décadas de 1960 y 1970, con el desvío de los principales ríos que lo alimentaban, para favorecer el cultivo de algodón en esa árida región de Asia Central. La superficie del Mar Aral alcanzó a cubrir 66100 kilómetros cuadrados, aunque en 1987 casi el 60% de esa superficie había desaparecido, su profundidad había descendido un total de 14 metros y el contenido de sal de sus aguas se duplicó, matando a los peces que lo habitaban.
El tamaño actual del Mar Aral es de un cuarto del que tenía hace 50 años y se ha dividido en dos partes: el Mar Aral del Norte y el Mar Aral del Sur. Se están realizando obras de ingeniería sobre el delta del río Syr Darya para retener el agua del Mar Aral del Norte, que según los cálculos habrán de secar por completo al Mar Aral del Sur dentro de los próximos 15 años.
Golfo de Fonseca - Nicaragua, Honduras (1987-1999)
Junto con Ecuador, Honduras es uno de los principales productores y exportadores de camarones de Latinoamérica. Extensas áreas del delta formado por los ríos Choluteca y Estero Real se han dedicado en los últimos años a la cría intensiva de camarones, causando severos daños ambientales y sociales en ese país. Los criadores de camarones están impidiendo a los pescadores y agricultores el acceso a las fuentes de agua del lugar. La floreciente actividad está arruinando por completo los ecosistemas locales al alterar drásticamente la hidrología de la región, degradando la calidad de las aguas y provocando una preocupante disminución de la biodiversidad.
Las imágenes satelitales ofrecen una comparación visual del explosivo incremento de la actividad de la cría de camarones en el golfo de Fonseca en sólo doce años. Los criaderos se distinguen claramente como rectángulos de color azul, distribuidos a lo largo de los cursos de agua del delta.
Almería, España (1974-2000)
Estas dos imágenes satelitales muestran el fuerte impacto que el acelerado desarrollo agrícola ha provocado en la provincia de Almería, sobre la costa Sur española. En la primera imagen, tomada en 1974, el paisaje muestra una actividad rural típica. Pero en la imagen satelital correspondiente al año 2000, más de 20 mil hectáreas de la región han sido cubiertas por invernaderos de producción masiva.
Las crecientes necesidades de agua para la agricultura hicieron que el gobierno español adoptara en 2001 un Plan Nacional Hidrológico que involucraba inicialmente la construcción de 118 diques y 22 acueductos para transportar el agua hacia las zonas más áridas. A partir de 2004, el gobierno español anunció que comenzaría a explorar técnicas de conservación del agua más respetuosas del ambiente, como por ejemplo el reciclado y la desalinización del agua de mar.

